Meson-Castellano-Tenerife POSTRES Y DULCES
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En España existe toda una tentadora variedad de fruta madura, que pone un broche final ligero y fresco a cualquier comida; quizá por ello los postres de repostería no forman parte de los platos fuertes españoles, aun cuando el helado sea muy apreciado como postre. Con orgullo, los españoles pueden remontarse a una tradición de 1.000 años, cuando los árabes hacían traer bloques de hielo de las cumbres de Sierra Nevada, para preparar bebidas con hielo, los célebres granizados, o bien sorbetes.

A pesar de no existir una amplia selección, hay postres clásicos que siguen gozando de gran popularidad, como algunas variaciones de cremas de vainilla o flanes. El azúcar de la crema catalana se sigue acaramelando de la forma tradicional, con un hierro candente especial. En casa, se hacen budines rectangulares que se remozan en harina y huevo: la leche frita y las torrijas. Las golosinas fritas en grasa forman una categoría aparte; las más populares son los churros. Se hacen con una masa sencilla que se introduce en una manga pastelera con boquilla de estrella, friéndose en aceite caliente. Una vez dorados por ambos lados se sacan con una tenaza y se cortan en pedazos de la longitud de un dedo. Los churros se deben comer inmediatamente, calientes, como desayuno o merienda.

A los árabes se deben también los postres dulces de yema de huevo y azúcar, las yemas, o el tocino de cielo, un postre de huevo de forma redonda. Se suele servir en Navidad, al igual que los turrones, hechos tradicionalmente de almendras tostadas, miel y azúcar. En el turrón duro, el de Alicante, se emplean almendras enteras, y las tabletas pesan 200 gramos. Para elaborar el turrón blando, originariamente de Jijona -el otro centro de producción de turrón, después de Alicante- se muele la mezcla, fundiéndose en tabletas de 300 gramos. Los turrones clásicos pueden tener también nueces y avellanas, pistachos, frutos secos o yema. En el período navideño también se come mazapán, que comenzó a elaborarse en Toledo, en la época árabe. Todavía hoy en día, Toledo sigue siendo la capital y el mayor productor de mazapán de España. Muchos españoles comen con pasión pastas y pasteles. Las tartas, como la tarta de Santiago, hecha con masa de almendra y adornada con una cruz de Santiago de azúcar en polvo, se reservan para las grandes ocasiones. Pero ya en el desayuno, los españoles gustan de mojar las galletas María o las magdalenas en el café. Muchas regiones poseen especialidades propias, como la ensaimada mallorquina, un pastel muy ligero frito en grasa de cerdo y espolvoreado con azúcar en polvo. Las variantes rellenas llevan cabell d'ángel, una confitura de calabaza en hebra.

Frecuentemente, los pasteles se asocian a fiestas litúrgicas, como los panellets catalanes. La masa de estos pasteles se compone de batata cocida y chafada, y almendras finamente molidas. Se forman bolas que, antes de hornearse, se rebozan con piñones. En Barcelona se hacen muchas variedades de panellets, añadiendo a la masa frutos secos, especias, castañas molidas o cacao. Se hacen para el día de Todos los Santos, el 1º de noviembre. En Valladolid ese día se comen huesitos de santo, minúsculos cilindros de una masa de almendras, azúcar y miel.